La hazaña del hombre que se operó a sí mismo

La hazaña del hombre que se operó a sí mismo

En abril de 1961, durante una expedición a la Antártida, un médico ruso enfermó rápidamente. Era necesario llevar a cabo una operación, pero, en ese momento y en ese lugar, era el único cirujano. Sus síntomas empeoraban: se sentía cansado y con náuseas.

Gracias a sus conocimientos quirúrgicos, no le resultó demasiado difícil diagnosticarse una apendicitis aguda. Ahora bien, diagnosticar la enfermedad no servía mucho, teniendo en cuenta que se encontraba en el desierto polar y no era posible que le rescataran.

Tenía dos opciones: quedarse de brazos cruzados (y, por tanto, morir rápidamente) o llevar a cabo un acto de valentía y operarse a sí mismo.

No tenía claro si sería humanamente posible, pero se puso manos a la obra y se realizó una autoapendicectomía.

Lo hizo de la siguiente manera: pidió ayuda a tres compañeros y les avisó sobre lo que tenían que hacer en caso de que la situación empeorara. Colocó un espejo frente a él para poder visualizarlo todo.

Después de operarse con éxito, se tomó antibióticos y pastillas. Tardó dos semanas en recuperarse.

Leonid Rogozov se convirtió en un héroe con una hazaña única en el siglo XX.

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